Editorial Escucha Activa 31​/​10​/​2015

  |   Código fuente

La década del 90 comenzó unos meses antes del primero de Enero de 1990. Su inicio fue, más precisamente, el 8 de Julio de 1989 el día en que Carlos Menem asumía su primera presidencia y el día en que se cumplían 13 años del aniversario de casamiento de mis viejos. Yo aún no había cumplido 9, estaba en tercer grado.

La noche anterior mis viejos y yo, fuimos a cenar a la parrilla "Doña Emilia" que quedaba sobre la Panamericana y recuerdo que lejos de ser una cena festiva, celebrando su aniversario, sobrevolaba un clima de preocupación jodida. Mis viejos intuían que el futuro se nublaba. Pasaron 26 años de aquella noche.

Durante esa década extendida que duró hasta el 20 de Diciembre de 2001, la pasamos como el culo. Mi viejo tuvo que cerrar su negocio de autopartes porque los desarmaderos se multiplicaban como Gremlins mojados. Las políticas neo-liberales cerraban fábricas, entonces con miles de obreros sin trabajo nadie se preocupaba por arreglar autos. Había urgencias mayores, como por ejemplo saber como cuernos darle de comer a los pibes mañana. Durante esos años además perdimos la casa en la cual vivíamos. Esa casa la había comprado mi abuelo materno, inmigrante italiano que había llegado al país en febrero del 50 con mi abuela y mi Tía recién nacida. Laburaba de lo que podía aunque mayormente era pintor de brocha gorda. 20 años después de haber llegado al país, en el 70, se había podido comprar su casa.

Fruto de un esfuerzo descomunal, mis viejos lograron darme todo lo necesario para poder terminar la escuela secundaria. Durante esos años mi viejo manejó un taxi, hizo fletes y hacía imanes para heladeras y mi vieja tuvo que salir a laburar. Primero en un lavadero de ropa y luego cocinando junto a mi viejo en el buffet del colegio.

Decía que la década del 90 duró casi dos años más, hasta el 20 de Diciembre de 2001. La economía neo-liberal y la convertibilidad explotaban en las manos de De La Rua y Cavallo y la policía asesinaba a 39 personas en las inmediaciones de Plaza de Mayo. Personas que, ahorcadas económica y socialmente, y sin poderle garantizarle el alimento a sus hijos salían a la calle.

A mi familia le pasaba más o menos lo mismo, la cena de mañana no estaba garantizada ni muchísimo menos. Pero no estábamos en la Plaza. Esa tarde del 20 de Diciembre de 2001 teníamos que internar a mi vieja en el Hospital de Boulogne. Su cáncer se descubrió potente esa noche, como las balas de la Federal en Plaza de Mayo. Lo que siguió fue una devaluación asimétrica del 40% que terminó de hundir a los ya hundidos, y a mis amigos juntando diarios y papeles para venderlos y así ayudarme a aportar a la economía familiar que tenía a mi viejo sin prácticamente laburo, a mi vieja enferma y a mi dando mis primeros pasos en el mercado del trabajo.

14 años después, quien tiene cáncer hoy es mi viejo. Sin embargo enfrentamos juntos esa enfermedad con muchísimas mejores expectativas y recursos que lo que lo pudimos hacer con mi vieja. La enfermedad de él es sustancialmente menos agresiva que la que tuvo mi vieja y las drogas oncológicas han evolucionado muchísimo. Pero con eso no basta. Hace falta un Estado que provea esas drogas oncológicas para un tratamiento que cuestan en promedio 100.000 pesos por mes. Entre el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación le han garantizado la provisión de esos medicamentos. En los últimos dos años mi viejo tiene en sus venas cerca de 3 millones de pesos. Y el tratamiento dá resultados. Estamos felices. Dentro de un mes, cuando finalmente esté jubilado, luego de haber ingresado a la moratoria previsional, ese tratamiento debería garantizárselo el PAMI. Nótese que hago uso del potencial. "Debería".

El 22 de Noviembre próximo hay balotaje y tendremos que optar, no entre 2 presidentes, sino entre dos modelos de país: Uno que plantea ingresar a una etapa de desarrollo económico e industrial y otro que plantea volver a encarar las mismas políticas neo-liberales que nos llevaron al cierre masivo de fábricas.

La discusión no es entre los colores naranja o amarillo. La discusión no es entre globos y bailes o deporte, optimismo y turismo. La discusión no es de "formas" si no de fondo. Y el fondo de la cuestión es cual queremos que sea el rol del Estado en nuestro país.

El Frente de Izquierda y Margarita Stolbizer dicen que no hay diferencia entre Macri y Scioli. ¿Que carajo pasa?!! ¿¿Se volvieron minusválidos mentales de golpe?? ¿Pueden discernir entre un marxista-leninista-guevarista y un comunista-maoísta y nos son capaces de ver la diferencia entre el proyecto de Desarrollo industrial que plantea Scioli y el abiertamente neoliberal que plantea Macri?

Si, si, ya sé, ya sé.... Scioli viene del menemismo. Igual que Macri. ¿Que querés que le haga? Scioli no era mi primera opción, ni de lejos. Pero es lo que hay.

Scioli podrá traicionar a todas las agrupaciones kirchneristas y movimientos sociales con los que ha hecho acuerdos y tendrá un problema mayor: Se quedará sin ningún apoyo. Se quedará pedaleando en el aire. (Hay que reconocerle algo: En estos últimos 12 años no traicinó nunca)

Macri no tendrá que traicionar a nadie para devaluar un 60% como lo plantea su economista Melconián, haciendo que nuestro poder de compra caiga de un plumazo. Macri no tendrá que traicionar a nadie para pagarle a los fondos buitres al contado y abriendo la puerta a la quiebra del país. Ya lo dijo: "Hay que sentarse en el tribunal de Griesa y lo que Griesa diga hay que hacerlo".

Macri no tendrá que traicionar a nadie para abrir las importaciones y destruir la industria nacional.

Macri no tendrá que traicionar a nadie para volver a privatizar YPF, Aerolíneas, las jubilaciones, los trenes y la mar en coche.

Macri no tendrá que traicionar a nadie para desfinanciar la salud pública, porque él no entiende la salud como un derecho si no como un privilegio.

Macri no tendrá que traicionar a nadie para cerrar Universidades, porque ya fue claro y dijo: "¿Que es esto de andar abriendo Universidades por todos lados?"

Macri no tendrá que traicionar a nadie...

Yo no sé que vas a hacer vos el 22 de Noviembre. No tengo ni la más remota idea que boleta pondrás en el sobre. Pero hay algo que si tengo en claro:

Por respeto a la memoria de mi vieja. Por respeto a la salud de mi viejo. Por respeto al futuro de los hijos por venir. Por respeto a todos los laburantes que se quedaron sin trabajo en los 90. Por respeto a todas las minorías que adquirieron derechos que antes no tenían y que pueden peder: Yo a Macri NO LO VOTO.

Y tampoco voy a votar en blanco, porque podré tener muchos defectos, pero la tibieza cuando se trata del trabajo, la salud y el futuro del país no es una opción. Estemos atentos, porque los brujos piensan en volver a nublarnos el camino.

Comments powered by Disqus